El usuario / paciente de hoy tiene un nivel medio alto en conocimientos del mal que padece, internet nos ha puesto al alcance toda la información relacionada con la salud de forma rápida y sencilla, lo que hace que cualquier ciudadano que padece algún síntoma, lo primero que haga sea una búsqueda en webs especializadas para saber algo sobre el problema que le aqueja.

Esto implica no solo que se vaya al médico con ciertos conocimientos sobre enfermedades, sino que además reconozca la calidad de la consulta al ver el material con el que trabaja el profesional. El usuario / paciente está más y mejor informado hoy día, por lo que también es más exigente, un factor que deberá tener en cuenta el profesional de la salud a la hora de adquirir el material médico para su consulta.

Nadie puede dudar que el material médico que utilizamos tiene un efecto directo en nuestra salud, por lo que es de suma importancia comprarlo en un proveedor de material médico de calidad, no solo para tranquilizar a nuestros pacientes si tenemos una consulta, sino también, y sobre todo, para trabajar con la seguridad de que usamos los mejores elementos, aparatos, herramientas y demás.

La calidad de los productos sanitarios

Efectivamente, los productos sanitarios que utilizamos, tanto los más comunes como los que empleamos en casos puntuales, deben ser de calidad, ya que incidirán en el cuidado de nuestra salud. Por ello, debemos comprarlos en una tienda de material médico de calidad, como DH Material Médico, a la que redireccionábamos más arriba con el enlace sugerido.

Es la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) la encargada de informar a los usuarios y profesionales de la salud de las garantías sanitarias de los productos sanitarios, que a su vez se encuentran bajo la regulación de la legislación europea, la cual se basa en un alto nivel de protección para la salud de sus ciudadanos.

En esta legislación, a la que se le suman algunos elementos propios de cada país, se recogen todos esos requisitos considerados esenciales tanto para la seguridad, como para la calidad, el ofrecimiento de prestaciones y la información mínima necesaria para entender para qué sirve el producto que se tiene entre manos, y que tienen que cumplir absolutamente todos los productos dedicados a la salud de las personas.

Tanto la seguridad, como las prestaciones, efectos adversos y la relación entre el beneficio que se obtiene y el riesgo que se corre tienen, obligatoriamente, que basarse en datos clínicos contrastados, estas investigaciones clínicas con productos sanitarios han de haber sido autorizadas por las autoridades sanitarias de cada país donde se apliquen.

Procesos por los que los productos sanitarios han de someterse al control y vigilancia en la regulación española

Para aportar y garantizar la seguridad y confianza al usuario en España, existen procedimientos que se suman a los requisitos de control y vigilancia que impone la legislación europea en el ámbito sanitario.

Registro de los productos

Todos los productos sanitarios, excepto los de clase I (aquellos que no entran en contacto con el paciente o solo con la piel, como las bolsas de orina, las vendas, los enemas…), deben pasar un proceso de revisión de la documentación que acredita el marcado por la Comunidad Europea, así como la información con la que se está comercializando dentro de nuestras fronteras, un registro llevado a cabo por la AEMPS.

Autorización

Se debe contar con una autorización de la AEMPS para las emprestas fabricantes e importadoras de productos seriados y por las Comunidades Autónomas para los productos a medida.

Coordinación entre la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y las Comunidades Autónomas

Es imprescindible para conseguir llevar a cabo programas que controlen el mercado nacional y para la elaboración de los documentos que formalicen los criterios y protocolos para concretar actuaciones coordinadas y comunes.

Atención permanente

Tanto a las consultas como a las denuncias o reclamaciones a los centros sanitarios, a los pacientes por la AEMPS y empresas, se les deberá ofrecer una atención sin descanso, así como para la realización de todas las acciones necesarias sobre las empresas y productos sanitarios.

Control y verificación de productos extranjeros

Este control debe ser realizado por inspectores farmacéuticos, verificando que los productos que provienen de terceros países cumplen con la legislación actual.

Un responsable de vigilancia

Deberá existir la figura de un responsable en cada centro sanitario encargado de supervisar y coordinar todos aquellos incidentes que los profesionales sanitarios registren a propósito de los productos sanitarios que utilicen, permitiendo la interlocución entre el centro de salud y las autoridades sanitarias, con lo que se garantiza la rápida difusión entre los propios profesionales de las notas informativas y de las alertas de cualquier producto emitida por la propia AEMPS, así como la notificación de incidentes por parte de estos médicos y doctores.

La tarjeta de implantación

Por último, en nuestro país los implantes de mayor riesgo deberán ir acompañados con la llamada tarjeta de implantación, en la cual debe figurar los datos del paciente, implante y centro sanitario, para que, en caso de fallo de producto, se localice rápida y eficazmente y se adopten las medidas de protección que sean debidas.


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