• 15 MAYO, 2019

    El concepto de hormona

    Tradicionalmente, el concepto de hormona ha sido el que la identifica como una sustancia fabricada en una célula especializada que pasa a la sangre para unirse a su receptor, que está en otra célula a distancia. Una vez se une la hormona a su receptor, ejercerá su función en la célula.

    Pongamos un ejemplo de esta definición clásica de hormona: los estrógenos, que son sustancias fabricadas en células especializadas del ovario y que ejercen su función en otras células a distancia como por ejemplo las del endometrio, en este caso estimulando la proliferación de las células de este tejido endometrial.

    Pero este concepto de hormona está obsoleto, pues hoy sabemos que las hormonas pueden ser fabricadas por células no especializadas, que su efecto es múltiple y que, además, no necesariamente tienen que pasar al torrente circulatorio para llegar a ejercer su efecto en otras células.

    Por lo tanto, la función de las hormonas puede ser de varios tipos según el lugar en el que sean fabricadas y según el lugar en el que ejerzan su efecto. Por esta razón, las hormonas pueden tener las siguientes funciones:

    Endocrina

    Esta función sería el clásico ejemplo de síntesis de la hormona en una célula que pasará después al torrente
    sanguíneo y realizará su función en otra célula a distancia. Ejemplo: las células de la glándula tiroidea forman hormonas tiroideas que pasarán a la sangre y realizarán su función en otras células del cuerpo.

    Paracrina

    La hormona se produce en una célula y en lugar de pasar al torrente sanguíneo para ejercer su función en otra célula a distancia, la realizarán en las células vecinas sin pasar a la sangre.

    Autocrina

    Esta función consiste en que la hormona es fabricada por una célula y luego actúa sobre los receptores de esa misma célula, es decir, la hormona ejerce su acción en la misma célula que la fabrica.

    Intracrina

    Esta función consiste en lo siguiente: la hormona ni siquiera sale de la célula que la fabrica y directamente ejerce su función dentro de la misma movilizando sus enzimas intracelulares. En ningún momento la hormona sale de la célula: es fabricada en el interior de la misma y actúa en ella misma, digamos que ella misma “se lo guisa y se lo come”.

    Por lo tanto, podemos tener efectos hormonales que dependen del tejido y no del nivel de hormonas que tenemos en la sangre. Lo explico con dos ejemplos:

    – Imaginemos que tenemos muchos receptores de estrógenos en la mama. Esto significa que aunque no tengamos muchos estrógenos circulantes, a poco estrógenos que lleguen a la mama, éstos ejercerán mucha acción hormonal en el tejido mamario. Los estrógenos en la mama tiene efectos proliferativos, de ahí que cuando hay más nivel de estrógenos las mamas están más turgentes. Por tanto, si hay muchos receptores en la mama, no necesariamente hay que tener los estrógenos por las nubes para que ejerzan su acción proliferativa en este tejido.

    – Ahora imaginemos que en la mama hay mucha aromatasa. La aromatasa es la enzima que transforma los andrógenos en estrógenos. Si en la mama hay mucha aromatasa habrá mucha síntesis local de estrógenos a partir de los andrógenos procedentes de las glándulas adrenales que llegan a través del torrente circulatorio. Son de sobra conocidos los fármacos inhibidores de la aromatasa en el tratamiento del cáncer de mama para evitar recurrencias de esta enfermedad: al inhibirse la aromatasa se evita producción local de estrógenos en la mama.

    En estos dos ejemplos, aunque no existan en la sangre niveles elevados de estrógenos, éstos tienen mucha acción en el tejido mamario, dando lugar a un estado hiperestrogénico localmente en la mama.

    Existen tumores benignos y malignos que tienen gran cantidad de aromatasas produciendo su propio estrógeno a partir de sus precursores androgénicos como puede ser: endometriosis, miomas, fibrosdenomas, cáncer de mama, cáncer de endometrio.

    Factores que aumentan o disminuyen la expresión de aromatasas

    Hay factores que aumentan la actividad de la aromatasa como la insulina (cuidado con la resistencia a la insulina), la obesidad (en la grasa hay aromatasa, por eso la obesidad se relaciona con el hiperestronismo), el alcohol (fijaos como los alcohólicos tienen ginecomastia, o mayor desarrollo mamario en hombres) y la edad.

    Hay factores que disminuyen la actividad de la aromatasa como el tabaco (ojo, esto no significa que fumar sea beneficioso), por eso las en mujeres menopáusicas fumadoras se acentúa el déficit de estrógenos y por eso sus síntomas climatéricos (sofocos, sequedad vaginal, osteoporosis…) se acentúan mucho más. La prolactina también disminuye la actividad de la aromatasa, esta es una de las explicaciones de que la lactancia materna tiene ese efecto protector en el cáncer de mama.

    Las hormonas esteroideas

    Las hormonas esteroideas derivan del colesterol, se fabrican fundamentalmente en las gónadas y en las glándulas adrenales y se dividen en los siguientes grupos que a continuación enumeramos:

    Progestágenos

    Que son: la progesterona, la 17 hidroxiprogesterona, pregnenolona y la 17-hidroxipregnenolona. Son secretados fundamentalmente por los ovarios.

    Estrógenos

    En este grupo están el estradiol, el estriol y la estrona. Son secretados fundamentalmente por los ovarios.

    Andrógenos

    Son la testosterona, la androstenediona, el androstenediol y la dihidrotestosterona. Secretados fundamentalmente por testículos y en la mujer en los ovarios y en las glándulas adrenales.

    Mineralocorticoides

    Ésta es la aldosterona. Secretados por las glándulas adrenales.

    Glucocorticoides

    Son el cortisol y la corticosterona. Son secretados por las glándulas adrenales.

    La síntesis de estrógenos, progestágenos y andrógenos en el ovario es un proceso complejo en el que intervienen las células de la granulosa y las células de la teca. El proceso de síntesis comienza con el colesterol. Del colesterol derivan los progestágenos, de éstos derivan los andrógenos y de éstos los estrógenos. Es decir, para producir estrógenos partimos del colesterol, de ahí formamos los progestágenos, de ahí los andrógenos y al final llegamos a la síntesis de estrógenos gracias a la aromatización de los androgénos con las enzimas aromatasas. Las aromatasas, además de tenerlas en nuestros ovarios, están en muchos más tejidos (mama, útero, cerebro, piel, tejido adiposo, etc.); por eso los estrógenos pueden fabricarse en tantísimos otros tejidos a partir de los precursores androgénicos.

    La DHEA es una hormona (algunos autores no la consideran hormona por no tener efecto por sí misma) que es precursora de otros andrógenos y de los estrógenos a través de procesos intracrinos. La DHEA penetra en las células y éstas la transforman en lo que en ese momento necesiten, es decir, si la célula necesita estrógenos se transforma en estrógenos, si la célula necesita andrógenos se transforma en andrógenos, y todo ello a través de mecanismos de acción intracrina, lo que significa que no hay ningún efecto hormonal sistémico, digamos nuevamente eso de que la misma célula “se lo guisa y se lo come”.

    Este viernes he asistido a unas Jornadas de actualización de Ginecología en Madrid, y asistí a un interesante Symposium sobre la DHEA en crema para la mujer con atrofia vulvovaginal en la menopausia. Parece ser que la DHEA en crema, una vez está en la vagina se transforma en el interior de las células en estrógenos (a través de modificaciones intracrinas), de manera que mejora la sequedad y la atrofia del tejido sin pasar nada de estrógenos al torrente sanguíneo. Y además, la DHEA también en la vagina se transforma en testosterona aumentando la sensibilidad de las terminaciones nerviosas contribuyendo positivamente a la respuesta sexual. ¿Por qué actúa positivamente en la respuesta sexual? porque la DHEA estimula la producción de óxido nítrico el cual es clave en la congestión del clítoris y la vagina, también para la lubricación vaginal, y además el óxido nítrico es un neurotransmisor clave para los nervios de la vagina y del clítoris para la respuesta sexual local. Ojo, la respuesta sexual local no es suficiente “si no hay ganas”, es como si dieras viagra a un hombre que no tenga ganas de sexo, por mucha erección que tenga no va a tener ganas de sexo, sólo erección, pero si hay ganas la erección le permitirá llevar a cabo su deseada respuesta sexual. La sexualidad no depende solamente del estímulo local, aunque éste evidentemente sea también necesario, entonces, si la falta de ganas es secundaria a la causa local (como el dolor producido por la atrofia) la DHEA local sería una buena opción para una adecuada respuesta sexual sin pasar nada de testosterona ni de estrógenos a la sangre.

    Via | miriamginecologia